Emprender en el centro de Florencia

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Una de las marcas italianas por excelencia es el helado. Cinzia Otri es artesana del producto en pleno centro de Florencia y cuenta su historia creativa. Tiene una gran pasión por el arte culinario. Quería hacer un pequeño taller de cocina para su bar, el Caffè Degli Artigiani, dirigido por ella y Marco, su socio, porque, como en casi todas las ciudades de Italia, los negocios no cuentan con grandes espacios de trabajo. Se presentó una oportunidad que no pudieron dejar ir: frente a su local, con cocina en el fondo, una pequeña tienda que operó por más de medio siglo, cerró sus puertas. “Decidimos alquilarlo de inmediato, arreglarlo y abrir el espacio de producción, pero en el más hermoso momento de entusiasmo, en virtud al trabajo de albañilería, nos dimos cuenta de que por trabajos anteriores mal resueltos, la chimenea no se podía usar”, cuenta Cinzia. 

Un evento inesperado apareció y los sumía en turbulencias anímicas. Inmediatamente pensaron en qué solución se podía encarar. Marco, gran admirador de los helados, propuso abrir una heladería. Inicialmente pensaron en una franquicia de helados, pero considerando la posible inversión y las diversas imposiciones del Municipio de Florence, decidieron invertir en un taller de artesanía real, aunque la inversión fuera mucho mayor que cualquier franquicia.

A revolver la inversión

Cinzia no tenía las habilidades técnicas básicas para hacer un buen helado, pero sí intenciones de tomarse el negocio en serio. Se inscribió en los cursos de la Universidad Gelato en Bolonia para aprender el arte de la especialidad. “Gracias a las preciosas enseñanzas del profesor Giam Paolo Valli, mi mentor, desde el primer día estalló en mí una verdadera pasión. El primer día en el aula, la primera lección con el profesor, de inmediato me enamoré de un mundo desconocido para mí, un universo donde mi cerebro y mi vientre parecían enloquecidos por la alegría de aprender y el deseo de experimentar”, recuerda. Además, explica la ahora especialista, “las bases técnicas son fundamentales para el equilibrio. Una vez que aprendí esto, pude crear gustos a mi elección, experimentando con ingredientes y obteniendo sabores diferentes a los más conocidos”.

Un helado artesanal de buena calidad, una vez colocado en el cono, debe derretirse en poco tiempo de lo contrario, algo está mal

La heladería en Piazza della Passera ofrece productos creados íntegramente con ingredientes frescos reales y de estación. “La elección de cada uno de los ingredientes está basada absolutamente en la calidad”, dice.

La calidad dura en la boca

El buen helado se derrite”, sentencia Cinzia. Un helado artesanal de buena calidad, una vez colocado en el cono, debe derretirse en poco tiempo de lo contrario, algo está mal. Hay algo no natural que hace que el helado se resista a un cambio repentino de temperatura, algo que no altera su consistencia o cremosidad obtenida en poco tiempo. Si no ocurre, no es artesanal. “Quizás parezca repetitivo, pero cuando se trata de artesanía y calidad, ciertas aclaraciones son obligatorias, ya que hay muchas heladerías que no tienen nada que ver con esto. En cualquier caso, ¡un buen helado tiene el deber de derretirse! ¡Al costo de manchar tu ropa! Para evitar que esto suceda, siempre puedes optar por un helado en el “bicchierino” (en vasito), como dicen en Florencia”, recomienda.

El consenso favorable creció en el público, y con el paso del tiempo, llegó a recibir el máximo de conos de Gambero Rosso, insertándose entre las 50 mejores heladerías de Italia. “Mis helados son muy rústicos, en la práctica son como un pastel de mermelada hecho en casa por la abuela, en comparación con el comprado en la tienda”, cuenta.

Su propuesta es de helados y sorbetes que respetan el uso de ingredientes naturales y frescos, por lo tanto, de temporada. Hechos de licuados, prensados ​​en frío, tés de frutas frescas, frutas secas, especias, licores y cualquier otra cosa que estimule su atención. “Mis gustos favoritos, entre más de 200 que tengo en rotación, son: pistacho, avellana, Café de los Artesanos,  crema del Beltra, Monnalisa, chocolate naranja y gianduia”.

Su público es mixto, formado por muchos turistas y otros tantos florentinos. La opción de tener un pequeño laboratorio a la vista, garantiza un producto fresco todos los días y con una producción orientada únicamente al consumo diario. Todavía Cinzia tiene un sueño: “abrir un gemelo en un lugar completamente diferente”.

Por Flavia Tomaello, especial para Newsbiz.

 

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