“La regla del metro y medio”. Cómo tener un regreso seguro a la oficina

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La pandemia de coronavirus nos obliga a repensar los espacios de trabajo. Buenas prácticas para prevenir el contagio en estos ámbitos. ¿Puede una empresa sostenerse en el tiempo en un esquema de teletrabajo?

Las personas acostumbradas a la separación entre la vida personal y la profesional, ¿logran este equilibrio en una dinámica de home office? ¿Qué sucede con los vínculos profesionales cuando sólo nos relacionamos a distancia? La salida administrada de la cuarentena provoca que tanto trabajadores como empresas comiencen a pensar cómo sería un regreso seguro al espacio de trabajo.

La compañía de bienes raíces comerciales Cushman & Wakefield, que en el último mes ya ayudó a que casi un millón de personas en China regresen al trabajo en forma segura, acuñó un nuevo concepto: “La oficina de seis pies”. ¿En qué consiste? Lograr el objetivo de que en todo momento se mantenga la distancia social segura -seis pies, es decir, poco más de metro y medio- entre las personas que asisten a su lugar de trabajo. Escritorios espaciados así como también señales visuales son algunas de las ayudas para mantener esta distancia sugerida (fuente: Fast Company).

También recomiendan recaudos propios de la arquitectura hospitalaria, entre ellos, la colocación de flechas en el piso para que la circulación de personas se realice sólo en sentido horario y la intervención de los sistemas de aire acondicionado para mejorar la ventilación. Estas medidas tienen como función evitar la propagación de gérmenes.

“Nuestros inquilinos, aunque cautos y atentos a las medidas de prevención que tomamos, están ansiosos por regresar a sus oficinas. Más allá de contar con las herramientas tecnológicas para mantener un esquema de teletrabajo, nos manifiestan que necesitan del relacionamiento entre colegas como punto esencial para la innovación y el fomento de las relaciones interpersonales que allí se desarrollan” explica Alex Sakkal, co fundador y director comercial de NÓMADA.

NÓMADA está trabajando para que en los más de 25.000 metros cuadrados que tiene bajo gerenciamento en la Ciudad de Buenos Aires, con clientes como Mercado Libre, Nokia, Huawei, ICBC o Ricoh, entre otros, la salud de las personas esté en primer lugar: “Estamos implementando demarcados visuales de distanciamiento, controles en las circulaciones verticales, estaciones de sanitización en áreas comunes y cámaras de detección de temperatura corporal en los halls”, cuenta Andrés Neumann, co fundador y CEO de NÓMADA.

En este sentido, la empresa conformó un comité de crisis con todas las empresas ocupantes para definir los pasos a seguir, incluyendo la implementación de un protocolo para el edificio y un manual de recomendaciones de buenas prácticas para los inquilinos.

Las características de la infraestructura y del proceso de construcción de un edificio corporativo también puede ser un diferencial para el cuidado de sus ocupantes. En este sentido, Tesla Patricios II, cuenta con la certificación de sustentabilidad LEED, lo que garantiza al usuario que el equipamiento de aire acondicionado, la aislación y la ventilación del edificio cumple con estándares de calidad internacional.

Por último, desde NÓMADA también están realizando iniciativas para fomentar la cultura y ayudar a que las personas transiten de la mejor manera estos difíciles momentos de distanciamiento social: “Durante el aislamiento obligatorio, llevamos Aldea, el programa de experiencias que ofrecemos en nuestros edificios, al mundo digital, con resultados que nos sorprendieron. Publicamos clases de yoga, grupos de escritura y de dancing therapy, entre otros, para seguir acompañando de cerca a aquellos que nos eligen. El viernes pasado tuvimos nuestro primer after office virtual con más de 60 personas conectadas”, comparte Sakkal.

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