Seguridad vial: El rol de las empresas para un cambio colectivo

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El vertiginoso crecimiento de las ciudades demanda repensar la importancia de la seguridad vial dentro de las prioridades de las empresas y organizaciones que tienen vehículos a su cargo. Una capacitación completa y actualizada en el tema puede, no solo abaratar costos operativos, sino también evitar gran parte de los siniestros viales.

A medida que avanza el desarrollo tecnológico, el mapa urbano mundial se transforma y, a las puertas de la tercera década del siglo XXI, se avecinan aún más cambios. Según un informe de CIPPEC, entre 2003 y 2016 no sólo la ciudad de Buenos Aires sino la mayoría de las ciudades argentinas del interior crecieron en promedio el doble en territorio más que en habitantes, con picos de hasta seis veces. Estos niveles de expansión urbana, que se condicen con los parámetros que hay en toda la región, afectan la gestión eficiente del espacio. En ese marco, ¿qué pasa con la movilidad? La Federación Internacional del Automóvil (FIA) Región IV para Latinoamérica analizó cuáles son los desafíos y porqué la seguridad vial debe ser un compromiso colectivo.

“Más allá de la responsabilidad asumida por cada conductor o peatón, la cuestión vial debe abordarse desde una perspectiva integral, que comprende al Estado y a las organizaciones de la sociedad civil, pero también debe incluir a las empresas que posean flotas, es decir, vehículos a su cargo”, señaló Leandro Perillo, gerente de Movilidad y Políticas Públicas de la FIA Región IV. Y resalta que según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 60% de los accidentes de tránsito se produce en horario laboral, tanto “in itinere”, es decir, yendo o viniendo del lugar de empleo, como “en misión”. En este punto, la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) sostiene que de los 30 millones de accidentes de trabajo que se generan al año en América Latina, un porcentaje significativo afecta a transportistas, repartidores y conductores de medios de transporte como colectivos y taxis.

De los 30 millones de accidentes de trabajo que se generan al año en América Latina, un porcentaje significativo afecta a transportistas, repartidores y conductores de medios de transporte como colectivos y taxis.

Compromiso empresario

En América Latina, donde más de la mitad de la población vive en ciudades, el compromiso empresario con la seguridad vial abarca desde el correcto mantenimiento de la flota de cada organización, tanto propia como tercerizada, incluyendo los elementos de seguridad para conductores y ocupantes. Hoy en día existen muchas organizaciones que reconocen y asumen el compromiso por la mejora de la seguridad vial que afecta a su flota de vehículos y a terceros, entendiendo la problemática no solo desde el lado económico de los daños materiales, sino también desde lo operativo y humano.

Para abordar el tema en las organizaciones que poseen flota de vehículos, es decir, donde el vehículo actúa como herramienta de trabajo, lo ideal es otorgarles a los empleados cursos de capacitación orientados a evitar los riesgos de la conducción, el entorno y el vehículo. La gestión integral pensada como un sistema de gestión de la Seguridad Vial, es una herramienta que puede encaminar a una empresa hacia la implementación de las Normas ISO 39001, lo que le permitirá a la empresa disminuir los factores de riesgo, mejorar la calidad de vida, la seguridad vial, ofrecer un mejor servicio, bajar los siniestros y disminuir los costos operativos.

En sintonía con el tema, el especialista en seguridad vial y movilidad sostenible, Pablo Azorín, de la FIA Región IV, resaltó la importancia de que las compañías adopten medidas para promover un transporte sostenible, que esté en conexión con el medio ambiente y la reducción de gases de carbono. Esto implica facilidades para el empleo de medios de movilidad alternativos como la bici y el monopatín, y sistemas de transporte compartido –autos o combis– para reducir la huella individual de carbono.

Alianzas para la eficiencia

En la Argentina existe el Programa de Transporte Inteligente (PTI) impulsado por el Estado nacional y al cual la FIA es adherente, que funciona como una alianza público-privada abocada a la promoción de medidas de eficiencia energética y mitigación del cambio climático. De carácter voluntario, esta iniciativa está formada por empresas transportistas, dadoras de carga, cámaras, federaciones, proveedores de tecnologías y servicios de eficiencia, universidades y unidades de gobierno vinculadas, que desarrollan estrategias de eficiencia para optimizar la performance energética.

“Al tiempo que exigimos y trabajamos en acciones estructurales como lo son las actualizaciones de la legislación y las obras de infraestructura urbana, debemos insistir en que las compañías no solo acaten las normas sino que tomen su parte en el reto de sembrar conciencia social”, concluye Perillo.

 

 

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