Brasil reformándose por una ortodoxia liberal

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Algunos proyectos recientes aprobados por el Congreso de Brasil fueron la Reforma Laboral (en 2017 y 2019) y la Reforma Previsional (que será sancionada antes de fines de mes). Le siguen una Reformas Administrativa o Federal (que afectará a empleados y empresas públicas) y la Reforma Tributaria. Cambios estructurales comandados por una ortodoxia liberal.

Si bien la aceptación en las encuestas del presidente Bolsonaro ha disminuído, el poder político de la ortodoxia brasilera fue ganando importancia en el Parlamento. Esto permitió al oficialismo impulsar un conjunto de reformas estructurales con miras a reducir el déficit público (y recuperar la confianza de inversores..) y “el costo brasilero” de producción del claustro de industriales. Algunas perspectivas económicas son poco alentadoras -como el estancamiento del PIB hasta 2021 y un déficit fiscal proyectado hasta el año 2023- y otras no lo son tanto –como la baja tasa de interés y una menor inflación.

El pasado miércoles 3 de octubre el Senado aprobó por amplia mayoría el proyecto de Reforma Previsional, que sufrió varias demoras y enmiendas. Entre los principales aspectos discutidos se encuentran los siguientes:

Mara Pedrazzoli Economista del Centro Cultural de la Cooperación (CCC)

– El establecimiento de una edad mínima jubilatoria de 65 para los hombres y 62 para las mujeres.

– Un mínimo de aportes para lxs trabajadorxs del sector público es 25 años y privado de 15 años (o 20 años para quienes se incorporen al mercado laboral después de sancionada la reforma).

– Fue rechazada la propuesta de pasar del actual sistema de reparto a uno de capitalización.

El equipo económico dirigido por el super-ministro liberal Paulo Guedes prevé la sanción definitiva para mediados de octubre, y planea acercar al Congreso antes de fin de mes un proyecto complementario –para achicar el déficit fiscal- de Reforma Administrativa ó Pacto Federal, que tiene entre sus puntos salientes:

– Modificar los escalafones de la administración pública (que pasarían de 117 a un máximo de 30) y concluir con la estabilidad de los cargos para la mayoría de los empleados: se mantendría en el caso de cargos sensibles (como auditores o diplomáticos) pero los instrumentales o administrativos perderían ese derecho.

– Anular los ascensos automáticos basados en la antigüedad y rediseñar las tablas salariales en función del desempeño. Estos cambios se aplicarían sobre la nueva nómina estatal.

– Incorporar un Plan de Privatización de todas las Empresas Estatales, que sea veloz, a liquidar en el corto plazo.

– Reforma Tributaria y perfeccionamiento de la modernización laboral.

El pasado 27 de agosto el Senado aprobó el decreto presidencial, que luego fue Ley, llamado de Libertad Económica, que incorporaba los siguientes cambios:

– Digitalizar el grueso de los procesos burocráticos, incluyendo la emisión de documentos públicos (como el civil y la credencial de trabajo).

– Los registros de entrada y salida pasan a ser obligatorios para empresas de (antes 10) más de 20 operarios y rigen también cuando el trabajo se realiza fuera del establecimiento.

– Crear la figura de “abuso regulatorio” para “infracciones” cometidas por el Estado (como crear demanda para un producto o impedir determinada competencia de mercado).

– Desconsideración de la persona jurídica: puede responsabilizarse a socios o propietarios por deudas del negocio.

– No se aprobó eliminar los domingos como día obligatorio de descanso.

En julio 2017, al poco tiempo de asumir el Michael Temer como presidente, luego de la destitución de Rousseff, el Congreso aprobó una controvertida Reforma Laboral. Estos eran sus puntos salientes:

– Limitar el rol de los sindicatos: dejó de ser obligatoria la representación sindical en el caso de las medianas empresas y tampoco en la actividad central que declara la firma.

– Los contratos laborales negociados por empresas dejaron de ser homologado en un convenio general; al igual que el plan jerárquico de la empresa, el monto de las indemnizaciones y el banco de horas.

– La jornada laboral podrá extenderse de 8 a 12 horas y será posible negociar un salario horario (una de las medidas más polémicas). El salario horario no podrá ser inferior al mínimo vital y móvil ni al estipendio de otros que se desempeñen en las mismas funciones.

– Reducción del tiempo de pausas y aumento del fraccionamiento de las vaciones.

– Eliminación del acceso gratuito a la justicia en caso de despidos. Aquí sí aceptan mediación sindical.

– No se aprobaron modificaciones al cálculo del salario mínimo, del aguinaldo y los aportes al FGTS. Tampoco modificaciones a las licencias por maternidad de 120 días, las primas por horas extras y normas de seguridad.

Evolución PIB brasilero, en % var. anual.

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