Las crisis latinoamericanas y el progreso de empresas y naciones

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América Latina está convulsionando y con ella sus estructuras políticas, empresas y habitantes. Chile, Bolivia, Ecuador, Argentina y Venezuela, son las expresiones más vívidas de diferentes problemáticas que azotan a las naciones sudamericanas. Desde hace 500 años, América Latina viene repitiendo ciclos de colonialismo económico, perdiendo sus riquezas en manos de España/Portugal/Francia/Holanda, primero, luego de Inglaterra, posteriormente de Estados Unidos y ahora de China.

La novedad de los últimos 30 años es el colonialismo interno o ‘antropofágico’ que se plasmó en el saqueo de riquezas por parte de algunos políticos y empresas, en perjuicio de la población. Podríamos decir: Nos comieron y comen desde afuera, y cada uno de los países que presenta problemas de corrupción se come a sí mismo. Como diría José Hernández a través del ‘Martín Fierro’: “Los hermanos sean unidos/porque esa es la ley primera/, tengan unión verdadera/ en cualquier tiempo que sea/ porque si entre ellos pelean/ los devoran los de afuera”.

Además, actualmente tenemos el regreso de las viejas antinomias que signaron al mundo desde 1950 hasta 1989. Con el peligroso condimento del retorno de los totalitarismos/autocracias y golpes de Estado en la región. Además: Las violentas y masivas revoluciones populares que paralizan a las economías nacionales, impactando fuertemente en la dinámica regional.

Por Walter Brizuela Consultor de empresas

Un cóctel explosivo en el marco del cual empresas y personas deben seguir trabajando en búsqueda de estabilidad, crecimiento y calidad de vida para empresarios y colaboradores (aunque muchas veces parezca imposible).

Consecuencias preocupantes

La historia se repite una y otra vez, y en ese proceso, la prosperidad y el progreso de la sociedad quedan para otra instancia. Como en el Juego de la Oca, por momentos avanzamos 5 casilleros, pero luego retrocedemos 20. Los últimos acontecimientos que estamos viviendo en América Latina dan fe de ello.

Las consecuencias de estos ciclos de colonialismo económico y anclaje reiterado en antagonismos de otros tiempos, son claramente preocupantes:

  • Impacto en las empresas nacionales de los países en crisis: Dificultades para invertir, exportar y sostener el desarrollo. Mercado interno insuficiente. Repetir la historia significa recomenzar permanentemente.
  • Impacto en el sistema educativo: Se estudia con fórmulas foráneas, planteándose la dificultad para aplicar esos conocimientos por razones culturales y conductuales. No hay generación de conocimientos propios de América Latina. Se importa conocimiento innecesario para la región. El idioma –inglés- como forma colonizadora.
  • Impacto en el empleo: No se pueden generar puestos de trabajo de forma sostenida. Baja inversión, baja empleabilidad. Planes sociales que suplen el trabajo. Baja dignidad humana producto de sentirse inútiles para prosperar individual y colectivamente.
  • Impacto en los países: Imposibilidad de aplicar planes económicos adecuados y generar políticas propias. Idioma, moneda e inflación como métodos de colonización. La grieta 1: Entre lo europeo y lo americano. La grieta 2: ¿Aparece China y desaparece Europa?
  • Impacto en las familias: Inestabilidad creciente. La grieta familiar: de qué lado se está respecto a lo político. Cómo dejamos países mejores en vez de dejar mejores hijos para esos países. Si la sociedad es líquida según Bauman, en América Latina se profundiza ese formado relacional. Las jerarquías no se respetan: abuelos, padres, hijos, pares; lesionando las relaciones humanas.

El 2020 nos encuentra inmersos en un nuevo desafío: Generar personalidad propia reconociendo nuestras raíces, o definitivamente aceptar que no estamos capacitados para crear y sostener soberanía propia. Además, el desafío incluye reconocernos abundantes (ni ricos, ni pobres, abundantes). Dejar de conducirnos desde la escasez, pues el resultado es sabido: Mayor escasez. Por el contrario, debemos ser capaces de conducirnos desde la abundancia.

 

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